Cuando comenzaba a nadar sola sucedía que de pronto me asustaba, sin embargo, en lugar de salirme, continuaba en el agua tomada del borde de la alberca. Eventualmente llegó el día en que me solté.
Nadé, entonces, por en medio, de frente, de espaldas. De todas formas y por todas partes.
Estoy aprendiendo a nadar en otras aguas.
No me voy a salir de la alberca, sólo tomaré un respiro.
No me voy a salir de la alberca, sólo tomaré un respiro.
Lacaravanada
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