Integridad y los ocho brazos

He estado aprendiendo sobre el yoga Ashtanga, o yoga de los ocho brazos. Uno de los brazos mencionados son los Yamas, que son los principios del actuar universal. Hoy he estado pensando en el segundo Yama: Satya. Satya podría traducirse como veracidad, ser íntegro. 

Ahora bien, yo tenía en mente el concepto de integridad como "que lo que pienses tenga coherencia con lo que digas, y lo que digas tenga congruencia con lo que hagas". Bajo esta definición me he considerado íntegra. 

Tuve una epifanía en mi clase anterior porque alguien mencionó que integridad es que lo que dices, hagas, pienses, quieras y sientas, vayan en la misma dirección. Ésta misma persona luego añadió, el malestar viene cuando alguno de estos está luchando por expresarse. En ese momento reaccioné de que en mi algortimo de comportamiento omitía los dos últimos elementos. Lo que quiero y lo que siento dejaron de ser elementos importantes para mi desde hace mucho tiempo.

Hacer y decir son acciones que se realizan hacia afuera. Sentir y querer se realizan hacia adentro.  Pensar es un comodín con un pie afuera y uno adentro, lo veo como un tamiz.
A lo que voy  es que me sorprendió descubrir mi desconexión entre la energía que entrego al exterior y la que dispongo para mi interior. 

¿De qué le sirve a la caravana proyectar una imagen congruente hacia afuera si está anestesiada ante lo interior?





la cara vana pasa
la caravana siente

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