Lo inadecuado de citar al destino indiscriminadamente.

No puedo creerte cuando dices que el destino lo tejió así con antelación.
Tu boca se llena de un gelato insostenible cuando argumentas que era el destino que tomaras esta decisión,
más porque pareciera que no te das cuenta que en este preciso instante estás alterando la historia, estás sellando el destino.

No te creo cuando te escondes tras la careta de lo prediseñado,
no soy nadie para decir que algo está o no está predestinado,
pero sería mejor que dijeras que no o que sí,
sin la borrosa imagen de un futuro que te está torciendo la mano.

Pero puede que me equivoque,
y ojalá sí me esté equivocando.









lacaravanapasa.


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