Un acuerdo para toda la vida. Que habla sobre; el agua con pies.



Hoy me toca disculparme, sin duda hoy me toca. Es que mis zapatos y yo fuimos unos irrespetuosos ante la lluvia que se deslizaba libre sobre Monterrey; se nos ocurrió poner mis piesitos en tierra mientras ella fluía. Cómo se nos fue a ocurrir esa barbaridad, no supe. Invadí a la lluvia, la lluvia se enojó y me impidió tener los pies secos, cosa que yo también habría hecho (si yo fuera la lluvia molesta), pero oye, ya quiero que hagamos las paces, firmemos respeto al derecho ajeno; yo no te piso y tú ya no me mojas, ya no inundas mis zapatos y yo no navego en tu territorio.
A mí me parece un trato.

Tuya,


lacaravanapasa.

14/09/12

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