Ocupamos amor.

Con modestia verdadera y palabras simples nos contó magníficas historias dignas de admiración.
Todo un letrado, todo un hombre. La ciencia combina más que bien con sus canas, el conocimiento se parece a su nombre. Y sin duda había aprendido sabiduría.

Pero no había quién lo acompañara a comer.

Lanzó la invitación tres veces y fuimos.

Por mi parte puedo decir que fue la mejor decisión del mes. Es que todos queremos compañía a veces, ese espacio no lo llenan los títulos ni el saber, a veces ocupamos amor.


(Y los papeles no saben dar amor.)




lacaravanapasa


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