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Crecí, crecimos, y perdí, (¿perdimos?) perdí algo. Crecí y me añadí (¿nos añadimos?) muchas cosas. ¿Quién iba a decir que lo más valioso que podemos alcanzar lo tenemos aún antes de aprender a hablar? ¿Quién iba a pensar que inconscientemente nos deshacemos de lo mejor que tenemos?
Una vez escribí algo que empieza así:
"Vuélvete a mí,
espejo de la madrugada,
ladrona de sueños.
Vuélvete a mí,
ternura primera,
caídas y risas,
andares en piedras.
Ay, si corrieras como corre la muerte,
como corre la noche a mi vista.
Si hubieras sido lenta en tu tiempo,
rápida ahora,
pues vuelve.
Lucharé contra el tiempo por verte,
dentendré el futuro por esperarte,
pero vuelve.
(...)"
y luego continúa... pero sólo he querido escribir el inicio.
¿Qué nos pasa al crecer? Qué no nos pasa... nos deja de dar risa la lluvia, el lodo deja de ser divertido, nos damos cuenta, nos preocupamos, nos ocupamos, nos mentimos.
Pensándolo bien también añadiré el fragmento final del texto que mencioné, dice así:
"(...)
-Sepultada acá atrás,
pero te digo,
esta dulce cualidad destruirá muros de tiempo,
muros de eras y de adultez,
y otra vez
no temas de lo que viene,
pues lo que viene,
vendrá."
¿Qué tenías antes que desearías tener de vuelta? ¿Qué tienes ahora que preferirías no tener? ¿Algo en tu carácter, temperamento? Hay cosas que no deberían pasar de moda, la sencillez y la inocencia son un par de ejemplos.
lacaravanapasa
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