Puede ser que las palabras no se las lleve el viento.
No, las palabras no se las lleva el viento, se las lleva la memoria, se las lleva y las analiza, las piensa, las guarda, las hace suyas, las exprime, las cree o las rechaza, las ama o las odia. Penetran en las profundidades, se quedan por ahí...resurgen de la nada, en un sueño, en una jugarreta del sistema reticular; gracias a un sonido, a un olor, a un color. Aparecen, no se van, permanecen. Intentamos sepultarlas pero tarde o temprano vuelven en forma de tierra, de un árbol, de un fruto, porque las palabras no se van, las palabras se quedan.
Así son las palabras.
lacaravanapasa
No, las palabras no se las lleva el viento, se las lleva la memoria, se las lleva y las analiza, las piensa, las guarda, las hace suyas, las exprime, las cree o las rechaza, las ama o las odia. Penetran en las profundidades, se quedan por ahí...resurgen de la nada, en un sueño, en una jugarreta del sistema reticular; gracias a un sonido, a un olor, a un color. Aparecen, no se van, permanecen. Intentamos sepultarlas pero tarde o temprano vuelven en forma de tierra, de un árbol, de un fruto, porque las palabras no se van, las palabras se quedan.
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